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 Crónicas del Viajero

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AutorMensaje
Shihouin Yoruichi
Shinigami 2º Escuadron
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Nivel : 1
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MensajeTema: Crónicas del Viajero   Mar Ago 23, 2011 3:23 pm

Capítulo I. Despertar.


Una lluviosa noche, como siempre era en aquel reino. No obstante algo raro se sentía, una fuerza extraña imbuía al mismo
reino, días después de que la recién nombrada Alta Invocadora Paine hubiese derrotado para siempre a Sinh, aunque hubiese perdido algo muy importante para ella, además de haber perdido sus poderes de invocadora: Cloud, a quien amaba en todo ese tiempo, había desaparecido. Durante varios días, desde entonces y justo cuando la mandaron a la Sociedad de Almas empezaba a vestir diferente, mas no se rendía en buscarlo, estuvo buscando entre ruinas y ruinas, y en la Biblioteca decidió cambiar a su verdadero nombre: Yoruichi. Incluso fue corriendo a buscarle a su casa. Sus pisaras resonaban en los charcos, y en las mojadas baldosas y ruinas después de las intensas batallas que allí tuvieron lugar.
Incluso ella misma se había ocupado de sanar a los supervivientes dragontinos, ya que los otros estaban muertos o habían migrado a otro lugar, día tras día, poco antes de que se despertara aquel día.

--"Mentiroso... " -Pensó para sí, con odio y rabia, al sentir cómo hervía su sangre, al abrir la puerta de la casa de Cloud y no ver a nadie, ni siquiera al mismo Cloud, y entonces no tuvo duda de que se había marchado, había roto la promesa de estar siempre con ella. - "Ya basta.."-. Y desde ese momento empezó a detestarle, a odiarle.. Y se juró a sí misma que si Ark regresara, que si Cloud regresara.. se haría más fuerte para matar al Demonio con sus propias manos, y de ocupar el
puesto que una vez fue de Cloud, del hombre que amó una vez y no lo haría jamás.. Le admiraba, le quería, como si fuese un hermano, le amaba,.. mas todo eso resultaba ser falso.. El hombre que no quiso llevarla con él había
desaparecido, sin razón alguna.

Y así lo hizo, justo cuando estaba en la Academia. Entrenó día y noche para aprender más sobre las cuatro disciplinas y
la historia de la Sociedad de Almas, y aprendió cosas de su cosecha, por ella misma, fue siendo una genio, sin importar lo que pensaran de ella y fue directamente admitida en la familia Shihouin, pues en el Mundo Real su familia, la Tomoe, era el equivalente a la familia Shihouin del Seireitei. Y aunque fuese alrededor del mundo, no abrió más su frío corazón, pese a que conociera a gentes variopintas. Draenor Daynar, un mago semigato, trató de abrirle al menos un poco el traicionado corazón, y los de la Orden Jedi asimismo, pero ni siquiera éso conseguía, y pese a ello, se guardó para sí algunos fuertes vínculos.

Un año más tarde, terminó convirtiéndose en Capitana del Segundo Escuadrón, cambiando radicalmente su perfil: Las únicas estandarizaciones que contaba en su vestimenta consistían en un cinturón sash de color amarillo y plateado anudado por encima del uniforme de Exorcista, destacando sobre el negro, rojo y plateado de la gabardina reglamentaria, así como unos zapatos chinos tradicionales, negros, muy ligeros y aptos para el empleo de artes marciales, además de una
katana corta y varias armas arrojadizas. El líder de los Ejecutores viste el mismo uniforme que la Milicia, pero con los hombros y la espalda descubiertos, como distintivo de su cargo como líder del Cuerpo Secreto, así como del primer
escuadrón de éste, la Milicia Ejecutora, llevando además el clásico haori sin mangas con el símbolo de "ni" en katakana, dibujado en tinta negra, dentro de un rombo en contorno negro, que en el caso de la nueva Capitana era sin mangas y de
fondo anaranjado.

Después de su presentación como Capitana y de visitar su despacho y formar los informes que estaban pendientes, Yoruichi, ataviada con ropas de Capitana y Comandante Supremo del Cuerpo Secreto y Comandante en Líder de la Milicia Ejecutora, caracterizado por la ausencia de tela en hombros y brazos, entró a la sala principal de la Sede de la Segunda División, con la cabeza bien alta, y sus ojos se habían vuelto negros azabache. Las paredes, de un tono pálido, estaban adornadas por símbolos de la Divisón, y del techo tebndían unas banderas blancas adornadas con el símbolo de las Fuerzas
Especiales. El suelo del alargado pasillo estaba cubierto por una alargada alfombra granate con bordes verde oscuro. El trono donde se asentaba la peliazabache Capitana, cuyos ojos emanaban una energía más fría y severa de la que en un pasado se presentaba, era de los mismos colores que la alfombra, y hecho de madera de roble, brillantemente barnizado y con un cojín color carmín, al igual que el que donde se asentaban los demás, que iban vestidos de forma similar a los Ninjas.

Yoruichi se asentó entonces en un trono al estilo japonés verde con rebordes en granate, y donde comenzó a tomar té verde, una bebida que desde hacía poco le gustaba, en una mesilla al lado del trono, a la espera de algo interesante, lo que sucedió no mucho más tarde.

A la mañana siguiente se encontraba en su Despacho, Una enorme sala, decorada con motivos de la Segunda División así como de las Fuerzas Especiales, bien iluminado. Un enorme póster con un rombo en negro y con dos líneas paralelas, un "ni" en katakana, símbolo de la Segunda División, y junto a éste, otro gran póster blanco con dos rectángulos de grueso trazo, cruzados de tal forma que quedan perpendiculares entre sí: el símbolo de las Fuerzas Especiales. Tenía asimismo muebles con adorno color anaranjado o morado, a saber: asientos, un armario, una nevera, un par de mesas y al fondo de la enorme sala, una mesa rectangular con una pila de papeles, una pequeña, apagada y morada lámpara, y un
sillón, de madera de roble y decorado de tal forma que destacaba sobre el amueblado del despacho. La Capitana, Shihouin Yoruichi, se asentaba en su sillón, de pieles sintéticas forradas de color verde con el bordado granate, frente a una rectangular mesa de tamaño normal, hecha de madera y con cuidado barnizado. Un bote de tinta obscura se hallaba a un lado de la joven. A la mañana siguiente, temprano, justo cuando la Capitana estaba con papeleos, cuando llegó un mensajero de la Fuerza Correccional, cuyo uniforme era que, encima del traje, que parece ser el negro que también llevan los Ejecutores, vestían una chaqueta de color rojo oscuro, una especie de máscara alargada en la cabeza, que deja visible el rostro sólo por debajo de los ojos, así como una mochila de un color malva, más claro que el de la chaqueta.

- ¡Taicho!-La Capitana alzó leve la mirada deteniéndose en el papeleo que estaba complementando unos informes- El Comandante General Yamamoto desea verla- añadió, una vez se levantó la Capitana de su escritorio mirando al mensajero severa, exigente y duramente, con una mirada sin expresión alguna más que su frialdad. - Acuda cuanto antes al Cuartel General de la Primera División.

- Entiendo. Retírate- Habló ella con una voz grave y clara e indudablemente femenina, tras lo que se desapareció tan rápidamente como apareció. Ella asimismo se desapareció, para presentarse en el acto en la Sede de la Primera División, donde estaba esperándola su mentor Yamamoto, quien la apreciaba como una hija.

Yamamoto poseía el aspecto de un anciano venerable, completamente calvo y con una larguísima barba cana trenzada con un cordel de color morado, que le llega hasta la cintura. La mayor parte del tiempo está con los ojos entrecerrados, abriendo uno o los dos sólo cuando se pone particularmente serio o algo llama poderosamente su atención. Por encima de
ellos Yamamoto posee unas pobladas cejas, que caen a ambos lados enmarcándole un rostro surcado de arrugas. A primera vista, se intuye en el Comandante General del Gotei 13 cierto aire desvalido, al apoyarse constantemente en un grueso bastón y estar ligeramente encorvado, pero esta idea no podría estar más alejada de la realidad. Debajo de su uniforme, Yamamoto cuenta con un cuerpo inesperadamente musculoso, surcado por numerosas cicatrices, seguramente señales de batallas pasadas. En su frente son visibles dos de estas cicatrices, que se cruzan de forma perpendicular. Al igual que los demás del Gotei 13, Yamamoto viste el shikakushō (un traje compuesto por kimono y hakama encima de una faja blanca interior y un sash color blanco) negro, en su caso sin ninguna customización. Por encima de él luce el haori blanco propio de los capitanes de división, que en su caso es de mangas largas y lleva a su espalda a modo de manto, en lugar de vestirlo. Calza unos calcetines tabi con un calzado tradicional japonés. Siendo con diferencia el capitán que más tiempo lleva en el cargo, y además tratándose del líder incontestable de todo el Gotei 13, Yamamoto es un Shinigami increíblemente estricto e inflexible, que sigue las normas y las leyes al pie de la letra. De la misma forma que él acata las leyes, espera que todos los demás hagan lo mismo, hasta tal punto que considera que cualquier desviación del comportamiento que él considera adecuado, pasa a convertirse en una insubordinación que merece ser castigada. Pese a su apariencia frágil, ante la posibilidad de una traición Yamamoto reacciona con enorme celeridad e inesperada furia, que transmite también en su forma de combatir agresiva y destructiva. Debido a su dilatada experiencia, es una persona muy difícil de sorprender, aunque siempre que esto se consigue, se puede ver fácilmente reflejado en el hecho de que abre uno o los dos ojos, con curiosidad. Consciente de su poder y su superioridad, aun por encima de todos los demás Shinigami,
Yamamoto no tolera ni una sola palabra después de haber tomado él una decisión sobre cualquier aspecto, y logra infundir un innegable respeto no exento de temor y veneración.

- Gracias por acudir tan rápidamente a mi llamado. La he llamado de inmediato para encomendarle una misión, Shihouin Taicho. En la ciudad de Seúl, en la capital Surcoeana, han comenzado unos extraños sucesos. Objetos pequeños y ligeros toman forma de aguijones, además de atacar a ciertas personas. Además, hay que destacar la aparición de unos pequeños monstruos que sólo dejan las ropas de las gentes cuando atacan. Presiento algo bastante extraño, Shihouin Taicho. Ruego que marche durante un tiempo y cada mes me envíe informes. Tengo una ligera sensación de que no nos veremos en mucho tiempo. Quiero que me envíe informes mensuales ¿de acuerdo?

- Hai. Partiré de inmediato. Con su permiso.- Y desapareció inmediatamente después de las palabras del anciano y severo Comandante General.


Capítulo 2. Inocencia
Activada.




Inmediatamente preparó sus cosas y se marchó del Seireitei, y por ende, de la Sociedad de Almas, por una puerta
Senkaimon (穿界門, Puerta de penetración de Mundos), una puerta dimensional que usan los Shinigami para entrar y salir de la Sociedad de Almas, y el cual tomaba la forma de una puerta deslizante tradicional oriental, y siendo guiada por una
usando una o varias Mariposas Infernales (地獄蝶, jigokuchō), hacia el mundo real, manteniendo en mente las palabras de su superior directo.

Una vez atravesado un largo trecho, la Capitana utilizó su Zanpakutō a modo de llave, es decir, clavar la Zanpakutō en la "nada" y girarla hacia un costado para luego apreciar como se abre el Senkaimon, apareciendo a altas horas en el tejado de uno de los edificios de Corea del Sur, donde le había enviado el Comandante General.

La Capitana, entonces, encontró malherido a un guerrero dragontino, Fred, sirviente de Burmecia y Cleyra, un hombre ya entrado en años, yacía acostado en la entrada de uno de los callejones. La Capitana acudía en pos del guerrero, el cual estaba gravemente herido y posiblemente cercano a la muerte, ante la seria y fría mirada de la Capitana, que lo reconocía pero no debía someterse al corazón. Marchó a investigar hasta el día siguiente, cuando el guerrero recibió un único disparo que sería su último suspiro y el fin de su vida, y Yoruichi regresó en el lugar donde yacían ya las ropajes y los cenicientos restos del dragontino.

- No puedes salvarlo- dijo entonces una voz masculina. Yoruichi giró de refilón la vista. Era un hombre con rizada cabellera café grisácea, casi desbválida, con lentes y un traje negro y dorado, lo que atraía las miradas de esos monstruos. A las espaldas poseía lo que parecía un estuche con un cuaderno y carboncillos. Algo en la blanca mano del hombre, una cosa pequeña, brilante y de color verde pálido, reaccionando ante la chica, posiblemente- No te asustes. Es Inocencia, la voluntad cristalizada de Dios. Y tú eres una de sus elegidos para luchar contra la Oscuridad-La chica no dijo nada al respecto, desconfiaba de ese hombre desconocido. No obstante, no estaba sólo, un chico llamado Kanda
Yuu
, de unos 17, aparecía tras el hombre, que se presentó fraternal y amablemente como Froi Tiedoll. Kanda, quien se parecía demasiado a la Capitana, miró a ésta con una expresión fría y desagradable, que era correspondida por la Capitana, que, aunque le sonaba ese rostro pálido y esa cabellera azulada, no dio signos de reconocerlo: había cambiado tanto..

Un par de monstruos flotantes aparecían tras ellos tres, una vez que el cuerpo del maestro hubiera desaparecido en cenizas. Froi Tiedoll sacó de sus ropajes una cruz y un cincel, los cuales le permite invocar y manipular el arte de sus creaciones que fueron dadas por el en forma real para proteger a quienes están con el a la ves atacar a los akumas y destruirlos como si fuesen hechos de cerámica seca.- Maker of eden (Creador del Edén o Fabricante de Edén)- El dibuja
un martillo y un clinch o chisle, creando un trabajo del "arte" de la tierra cuál, alternadamente, crece a hasta convertirse en una gran criatura blanca, la cual se asemeja a una muñeca, que embistió a los monstruos derrotándiolos en una
explosión mientras el trozo de Inocencia fue a pararse dentro de la misma espada de la Capitana, la cual había logrado el día anterior entre unas ruinas de Seúl.

KANDA YUU:- Tch... Menuda mierda. Las chatarras del Conde siempre vienen a darse una fiesta, igual que nosotros ¿eh?- comentó Kanda irónico y sarcástico.

La mirada de la Capitana se ensombreció aunque sonrió de medio lado, al parecer dispuesta a cumplir su misión, por muy difícil que le pareciera.

SHIHOUIN YORUICHI:- Ya ves. Aunque.. me es igual cómo, cuándo y lo que intenten.- comentó la Capitana- Acabarán sucumbiendo como moscas- Kanda se sonrió leve a sí mismo al ver la fría determinación de aquella mujer, por lo que decidió dejarlo en sus manos. La Capitana se dirigió ante los tres oponentes, observándolos fríamente.- Así que..éstos son los famosos Akuma.- Sonrió de medio lado segura de sí misma, y el peliazulado tuvo una rara sensación, pese a mentenerse apartado junto a Froi Tiedoll.- Patético. Realmente patético..- Su arma antiakuma recibe el nombre de Mitsubachi (abeja). Su habilidad controla el veneno, de similar forma a Suzumebachi, y puede ser un veneno letal para el enemigo y un antídoto eficaz para los aliados, ya que los proyectiles poseen Inocencia suficiente para contrarrestar el veneno de los Akuma.- Korosu (Mata),.. Mitsubachi..- Mitsubachi emite un zumbido un poco más brusco, como si fuera de un abejorro o de una abeja reina, tras lo que adquiere la forma de un aguijón negro azabache similar al aguijón de una abeja japonesa,
sujeto articularmente a un segmento que se sujeta a un brazalete negro y plateado ajustado en el brazo derecho de su portadora.

Los ovalados y tétricos enemigos estaban apuntando hacia la muchacha. El arma activada brillaba aunque era quizás la más pequeña que se conocía. Los cañones ya estaban emitiendo una luz púrpura.

Disparadon creando un inmenso humo. Froi Tiedoll se mantenía un poco asustado aunque se lograba mantener en sus trece, y el propio Kanda, de brazos cruzados, veía el combate. Froi Tiedoll no podía salir de su asombro ni dejar de ajustarse las lentes.

KANDA YUU:- Ahí arriba.- Habló el joven alzando la mirada, con los ojos azabache más abiertos de lo normal,
mostrando que estaba un poco sorprendido por tal velocidad. La Capitana había saltado esquivando gracil, magistral y ágilmente a los enemigos, lo que cayó en picado hacia cada uno de ellos.


Yūdoku pekku (有毒ペック,[Poison String]
Picotazo
venenoso)


Con un gracil y bastante veloz y letal movimiento tatúa en la piel y ropa de la víctima con un sello, donde se queda una púa color morado y negro, venenosa, que excreta sobre la sangre e interior del objetivo (dañino para los Akuma, y curativo para los Exorcistas de tipo equipo) desde el centro de la no demasiado profunda herida, un tipo de Houmonka (emblema de la Abeja) más ornamentado que la Houmonka de Suzumebachi. Si se consigue golpear al objetivo el el mismo punto, el objetivo muere (Akumas de nivel uno); o bien, si el Akuma objetivo es de un nivel mayor, se queda en un estado de inconsciencia temporal. El efecto de esta terrible técnica funciona como el Nigeki Kessatsu de la Suxzumebachi.

Finalmente la Capitana aterrizó después de picarle con su aguijón un par de veces, sin ser vista, posando los pues suavemente en el firme suelo parcialmente destrozado. Era capaz de todo por matar al enemigo, y no sentía remordimiento por ello. La Capitana ni siquiera habló, sólo se desactivó su arma, regresando la forma de kodachi, cuya
hoja estaba llena de sangre negra, lo que dio un golpe seco al aire para dejar caer la goteante sangre que salpicaba. Kanda se dirigió con Tiedoll hacia donde estaba la Capitana, y el último se decidaba a felicitarle, con gran alivio, aunque la Capitana no mostraba signos de vacilación ni nada que se precie. Después de un momento, decidieron marcharse.

FROI TIEDOLL:- Vamos. Tenemos mucho camino que recorrer.

La Capitana asintió junto al peliazulado, seriamente, y giró la espada usando la muñeca, para envainarla en una bonita
saya morada y negra, que conjuntaba con la tsuka o empuñadura. Emprendieron la marcha.
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