Bleach Adventure Shinigami

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Ulquiorra
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MensajeTema: Salón en el ala este    Sáb Sep 10, 2011 11:22 pm

El salón en el cual se reunían a veces diversos arrancars estaba vacío, lo cual Ulquiorra agradeció. Caminó con su forma tan particular y pausada, con las manos en los bolsillos. Había una mesa en el centro, muy poco iluminada. No le importaba, por lo general prefería la oscuridad.

Se sentó en una de las muchas sillas en la mesa ovalada con calma, para luego servirse una taza de té. En hueco mundo no había agua, por lo tanto, el té era un placer bastante extraño y poco habitual. Aprovechaba mientras lo tenía, en los momentos de calma. La soledad en que se encontraba todo lo que había recorrido le extrañaba, pero no demasiado. Podía sentir la presencia de reiatsu del resto de los arrancars en diferentes partes del palacio las Noches y también en otros sectores de hueco mundo.

Bebió otro sorbo, cerrando los ojos y preguntándose cuánto duraría la aparente paz entre hueco mundo y la sociedad de alma. Si el resto de los arrancar hubiese tenido cerebro habría comenzado a preparar las noches y hueco mundo en general en caso de una invasión. Pero sabía que el resto de sus hermanos no contaba con inteligencia, y de seguro con sus muy limitados poderes ya estaban provocando a los shinigamis con actos impulsivos. Si un grupo de capitanes se hubiese adentrado en hueco mundo los habría destrozado. Eso lo tenía claro Ulquiorra.

Bebió otro sorbo y abrió los ojos mirando el blanco de la mesa frente a él.

<< Tengo que adquirir fuerza de una forma u otra. De lo contrario estos idiotas nos traerán el fin a todos. >>

Dejó la taza de té en la mesa. Su mirada aun se encontraba perdida.
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MensajeTema: Re: Salón en el ala este    Dom Sep 11, 2011 12:30 am

¿Está rico el té? No es muy comun encontrar un Arrancar que simplemente se siente a tomarlo.

Surgí de las sombras para mostrar al Arrancar mi aspecto. Mi túnica blanca, que no tenía nada de especial, que consistía en una chaqueta larga y semiabierta, y los típicos pantalones ajustados. Mi Zampakutoh la tenía en mi cintura, siempre alerta por si fuera necesario, pero aquel Arrancar tenía un aspecto bastante tranquilo, una forma un tanto distinta a la mía. Empecé a hablar mientras me sentaba enfrente de aquel Arrancar.

Me presento. Soy Fufirot, un Arrancar que desea cambiar las cosas en Hueco Mundo, estoy reclutando Arrancar por las noches gracias a mis dos actuales aliados, Lam Alquevo, mi fiel sirviente y Rey Brujo, un nuevo integrante. Deseamos cambiar las cosas en Hueco Mundo y he convocado una especie de reunión. Por supuesto, tu estás invitado. Por el momento hemos provocado un tanto a esos Shinigamis, ahora explicaré el por qué. Veras... tanto Lam Alquevo como Rey Brujo estan conmigo porque quieren poder. Todos lo deseamos. Ellos me sirven para hacerse mas fuertes y yo para ser el indiscutible rey de Las Noches. Por ello debemos estar unidos, y tu pareces ser buen candidato. Puedes ayudarnos. A cambio, obtendras fuerza y poder. ¿Qué me dices?

Esperé impacientemente la respuesta de ese aparentemente tranquilo Arrancar, a saber que clase de respuesta me daria. Sea lo que sea ya tenía mis argumentos preparados en caso de que quiera matarme o algo parecido.
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Ulquiorra
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MensajeTema: Re: Salón en el ala este    Dom Sep 11, 2011 1:20 am

El silencio que tanto había apreciado Ulquiorra en ese lugar fue interrumpido por la voz de alguien conocido. Tal vez pensase que el arrancar no sabría quien era, pero se equivocaba, Ulquiorra conocía a todos los arrancar de hueco mundo aunque ellos no los conociesen a él. Era parte de ser eficaz y un buen estratega saber quienes son tus aliados y quienes tus enemigos, y con el sujeto que tenía en frente, no estaba muy seguro de qué sería.

- No necesitas presentarte. Sé quién eres. – Dijo Ulquiorra bajando la taza de té después de darle un nuevo sorbo con bastante calma, tal como todo lo que hacía. – Aunque debes estar muy aburrido para haberte escondido en las sombras mirándome beber té. Busca algo mejor que hacer con tu tiempo. –Sus palabras salían lentas, calmadas, indiferentes. Ni si quiera lo miraba a pesar de que estaba sentado justo enfrente de él.

Mantenía los ojos cerrados, como si estuviese completamente concentrado en sus propios asuntos. La verdad de ello, era que Ulquiorra sabía de antemano a que vendría Fufirot ante él, sólo había un motivo para que alguien como ese sujeto se presentara y ese era poder.

Las luchas de poder entre arrancars era tan vieja como el mismo hueco mundo. Una y otra vez se peleaban entre ellos en grupos o individualmente para buscar ascender en poder, absorberse uno al otro, incluso desde sus inicios como Hollows. Pero Ulquiorra había roto su máscara y había tomado conciencia de quien era. Ya no era un animal sediento de poder para dominar al resto, ni vencer a shinigamis… buscaba el poder pues no tenía sentido buscar cualquier otra cosa en el mundo en que se encontraba. En ese lugar, el juego era ganar, o ser devorado.

Una fracción sin rostro apareció también ahí y sirvió una taza de té para Fufirot. Si iban a conversar y confabular, ¿Qué mejor manera de hacerlo que tomando un té?

- ¿Por qué me interesaría formar equipo con alguien que no me supera en fuerza? – Preguntó Ulquiorra abriendo los ojos y mirándolo sin pestañar con su expresión típica, que no comunicaba nada. – Y mucho menos en inteligencia.

Le dio un sorbo a su taza y la bajó nuevamente con lentitud. Parecía que estaban solos, pero no sabía si en cualquier momento algún otro arrancar se uniría a beber el té.

- Ya no hay Vasto Lords en Hueco Mundo a los cuales se pueda seguir. – Ulquiorra no cambiaba su expresión aunque su tono de voz se volvía un poco petulante. – Y tú y tus seguidores han ido a “provocar” a los shinigamis a la tierra. ¿Con que fin? ¿Traerlos a este lugar para que terminen de enterrarnos bajo la arena? Se realista. Estamos a un paso de la completa aniquilación. Ni si quiera todos los arrancars juntos en este lugar podrían hacerle frente a un capitán del Gotei 13 y ustedes los van a “provocar”. ¿Qué me dice eso de ti Fufirot?

Bajó el rostro y cerró los ojos. No estaba diciéndole esas cosas con el ánimo de pelear, sino para poner en claro que como líder Fufirot llevaría a hueco mundo a su ruina.

- No tienes la capacidad, la estrategia, ni la visión para liderar hueco mundo. Yo no me uniré a tu causa, pues han perdido antes de empezar. Tu mano derecha e izquierda son Alquevo, Lam y Brujo… el autoproclamado Rey. Me pregunto, ¿Rey de qué? – Lo decía con calma, pero se notaba un poco el desprecio en su voz. – Alquevedo, Lam, es fuerte, pero no tiene la cabeza para esperar y hacer las cosas bien. Y tú no lo podrás controlar pues te supera en fuerza, no tendría por qué seguirte. Y Brujo no es precisamente alguien con el cual lucharía a mi lado.

Abrió nuevamente los ojos, su mirada era intensa, verdosa, con ojos de felino y sin brillo. Revolvió la taza de té con un movimiento circular de su mano derecha jugando con éste.

- Aún así, sus planes involucran y afectan a todo hueco mundo. Si van a buscar fuego con los Shinigami, fuego tendrán, y no se detendrá en ustedes tres, sino que cada uno de nosotros tendrá que luchar por su propio pellejo mientras veamos como terminan de destruir las noches y hueco mundo. Al menos yo, por ahora, no cuento con la fuerza necesaria para eso. – Hizo una pausa, y dijo las siguientes palabras muy despacio, para que aquel sujeto las entendiera bien. - Pero si la situación lo requiere, mataré a cada uno de ustedes antes de que hagan una estupidez como ir contra la sociedad de almas con el poder con que contamos ahora. No están ni estamos preparados para una nueva guerra. – Hizo una pausa y lo miró sin pestañar. Sus palabras iban en serio. No se iba a ver afectado en una guerra para la cual no estaban preparados, para la cual no tenían poder por culpa de tres idiotas. – Aún así, asistiré a tu reunión pues quiero saber si alguien más apoya esta locura. Te daré mi opinión ahora. Si quieren poder, partan por desarrollar sus habilidades y preparar nuestro territorio para recibir capitanes, tenientes y demases con que nos atacarán. Sólo así me uniré a su lucha, pero no bajo tú liderazgo. No sigo a nadie que no sea más fuerte que yo. La lucha de poder entre nosotros me tiene sin cuidado y me excluyo de ella.






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MensajeTema: Re: Salón en el ala este    Dom Sep 11, 2011 1:42 am

Había estado escuchando las palabras de Ulquiorra, las cuales no eran nada agradables. Cuanta ignorancia. Y ante todo, cuanta prepotencia. ¿Iba en serio? ¿De verdad? Bueno, no voy a recriminarle nada, el aún no sabe absolutamente nada.

Para tu información -dije mientras bebía un poco de aquel té- no hago esto por ponernos en peligro. No hemos provocado a los Shinigamis hasta el punto de que vengan aquí todos los capitanes a enterrarnos bajo la arena. No hemos hecho ningún movimiento, ni siquiera movido ficha, como para provocar una gran guerra destructiva. Se la situación en la que estamos ahora. Por ello, alguien debe de tomar las riendas ¿no? Dices incluso que no tengo ninguna capacidad de gobernar Hueco Mundo, pero ¿sabes acaso quien soy? Si de verdad vas a asistir a la reunión, espero contestar ante todos tus argumentos, ya que ahora no quiero adelantar nada. Solo puedo decirte que esta situación debe de acabar ya. Hueco Mundo ahora mismo esta hecho mierda.

Seguí bebiendo un poco el té. Que bien sabía, estaba bastante bien hecho.

Y no esque te estuviese observando beber el té... Acababa de llegar al lugar y casualmente te vi. Luego, Rey se llama así, no se ha proclamado rey de nada. Tu mismo lo has dicho, Arrancar. Estamos a un paso de la aniquilación -dejé la taza ya vacía en la mesa, haber si podía servirme un poco mas- por ello, ya es hora de que debamos espabilar un poco, ¿no? Imagínate por un momento, que esos Shinigamis vinieran aquí con el único propósito de divertirse por ser más poderosos, solamente en la que quisieran aniquilarnos por aniquilarnos. Esta claro, nos matarían. Por ello mi intención es ahora unir a todo Arrancar posible para combatir cuando sea necesario.


Todo lo dije bastante tranquilo, aunque de tanto mencionar a esos Shinigamis con aquella última frase, me daban ganas de volcar la mesa, o de en otro caso, golpearla con el puño.

Estamos solos. Los Arrancar somos una raza que ha sido totalmente marginada desde que fueron Hollow. Es mejor estar unidos, no como antaño. Luego contaré a todo el mundo acerca de eso.
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MensajeTema: Re: Salón en el ala este    Dom Sep 11, 2011 2:36 am

Escuchó a Fufirot hablar sin emitir palabra. De vez en cuando lo miraba, de vez en cuando cerraba los ojos y disfrutaba su taza de té. ¿Había algo mejor que hacer en hueco mundo en ese momento? No. O tal vez sí. Podrían haber estado reforzando el palacio, o colocando arrancars en lugares estratégicos a vigilar en caso de que hubiese un quiebre en las defensas naturales del lugar. Después de todo, entrar a hueco mundo era una cosa, pasar por el bosque de menos, cruzar el desierto y llegar a Las Noches, era otra cosa.

- Te he escuchado, Fufirot. Por lo general me gusta tomarme tiempo cuando me dirijo a alguien. Este ha sido el caso. – Ulquiorra le dio un nuevo sorbo al té de su tasa que estaba por acabarse. – Y de lo que has dicho puedo decir lo siguiente. – Hizo una pausa, miró al arrancar frente a él mientras con su mano indicaba a una fracción que les sirviera más té a ambos. – Si quieres contar con mi apoyo en todo esto, lo cual aún no tienes, tendrás que hacer las cosas de la forma correcta. – No observó a la fracción sin rostro que se acercaba empujando un carrito de agua humeante, el té, que tomó sin azúcar. – En vez de preocuparse de lo que sucede en el mundo de los humanos y los shinigami, deberías ordenarle a tus seguidores que comiencen a fortalecerse. Y también hazlo tú.

Principalmente él. Ulquiorra nunca dejaría que lo liderara un arrancar que no lo superase en fuerza. Veía a alguien impulsivo y demasiado imprudente en Fufirot como para ser un buen líder. ¿Pero cuál era el punto de contar con un buen líder en las noches? Lo que cada arrancar quería era poder, para sentirse seguros, para saber que un hermano no podría absorberlo, comerse sus habilidades. Esa era la naturaleza de su existencia, de eso vivían… en una constante guerra del más fuerte contra el más débil.

- Es conocido que entre arrancars no hay lealtad. Espera una estocada por la espalda todo el tiempo pues esa es tu realidad en este momento. Ya dejé claras mis intenciones contigo. Si creo que lo que hacen es un riesgo para mí o va fuera de mi propia agenda, no tendré más remedio que sacarlos del camino. No soy de hacer las cosas a escondidas, por lo que te diré ahora que es lo que yo deseo.– Revolvió el té que le habían servido. Humeaba, estaba caliente, para un lugar tan frío como las noches en donde nunca brillaba el sol era un gran deleite. – Destruiré la sociedad de almas, eventualmente. Solo, o con quien quiera unirse a esa labor. Esa es mi agenda, esos son mis planes. Prefiero dejar esto claro desde ya.

Le dio un sorbo al té. Sus mano libre permanecía sobre su pierna de una forma que lo hacía ver bastante educado. Ulquiorra tenía la apariencia de un adolescente. Su cuerpo era menudo, sus brazos eran un tanto delgados al igual que todo su cuerpo. Era difícil pensar que alguien como él podría realmente llegar a cumplir con las palabras que con tanta seguridad le estaba confesando a Fufirot. Pero si había sobrevivido tanto tiempo en hueco mundo, y si estaba sentado en el palacio de las noches en vez de corriendo por su vida mientras un arrancar más fuerte lo perseguía para juntarse a él… era porque algo de habilidad debía tener. Habilidades, que Ulquiorra planeaba desarrollar a la brevedad. Pero como todas las cosas que hacía, no se precipitaba a ello, lo hacía con calma y lo planeaba de tal forma para que no hubiese ningún punto muerto en lo que iba a enfrentar de ahí en adelante.

- Y tienes razón, Fufirot; Estamos solos. El tiempo me ha enseñado que las noches es un lugar donde simplemente no puede haber un líder. La mayoría de los arrancar que quiebran su máscara hollow no superan nunca esa etapa en que son entes sin razonamiento, tan básicos como animales.

Lo miró, con más determinación. Su voz se volvió algo más fuerte y dura, pero seguía teniendo ese tono calmado y lento que lo caracterizaba.

- Esto es lo que te propongo a ti ahora, Fufirot. Si te comprometes a nunca alzar tu espada contra mí, podría comprometerme a hacer lo mismo contigo. No quiero formar una sociedad de arrancars unidos, como te he dicho, eso es imposible. Mi único deseo es destruir la sociedad de almas, el lugar donde no podemos entrar. El lugar del cual hemos sido exiliados. Puedes unirte a mi causa, o seguir la tuya. – Lo miró bajando la tasa de té, hizo una pausa, hablaba en serio. Le estaba ofreciendo a unirse a algo mucho más grande que simplemente levantar Hueco mundo, poder, liderazgo. Le estaba ofreciendo la oportunidad de venganza, la oportunidad que necesitaban para que sus almas volvieran a ser libres. - Tu decides.
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MensajeTema: Re: Salón en el ala este    Dom Sep 11, 2011 1:30 pm

-Tan basico como un animal... Lam estaba en el umbral de aquella habitación. Desde allí se acercó a Fufirot y colocando una rodilla sobre el suelo hizo una reverencia. -He invitado a dos arrancars a la reunión. Luego miró a Ulquiorra, con tranquilidad y serenidad, pues a pesar de que aquello de ''animales'' le había ofendido no se veía reflejado en su rostro.

-Dices tan basicos como animales... pareces el típico empeñado en usar la razón y pensar mil y una vez cada cosa que se vaya a hacer. Usas la palabra animal como insulto, pero has de saber que un animal no es nada basico, todo lo contrario , a mi me lo parecen mucho mas los humanos con su cacareada razón, la cual dicen tener pero jamás vi usar. Los animales no merecen tal falta de respeto, si los humanos no cometieran el error de creerse superiores a ellos y dejaran que la sabiduria de la naturaleza les enseñase el mundo sería un lugar mejor... Tu forma de pensar es muy humana... En su voz se pudo notar recelo, y también en su mirada, pero levemente. Luego acercandose a Ulquiorra hizo una reverencia, educadamente.-Soy Lam Alquevo, servidor de Fufirot. Lamento haber interrumpido vuestra charla ,solo venía a informar de la situación, si usted o Fufirot-sama lo deseais no teneis mas que decirlo y me retiraré.
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MensajeTema: Re: Salón en el ala este    Dom Sep 11, 2011 4:23 pm

No te preocupes, Lam, puedes quedarte, si a este Arrancar, el cual aún no me ha dicho su nombre, no le importase.

Había vuelto a tomar el té mientras escuchaba sus palabras, las cuales eran bastante elegantes. Pero en fin... Tenía mucha razón. Antes de que llegara Lam, mientras lo escuchaba, trataba de pasar todos los argumentos que podía por mi mente para dejarle algunas cosas claras.

Las cosas no fueron así. Antaño eran mucho mejores. Los Arrancar cooperábamos hasta tal punto de que pudimos en una ocasión entrar en la Sociedad de las Almas. Así es. Yo lideré una infiltración para destruir la decimotercera división en la Sociedad de las Almas. Entramos y recibimos trampas por todos lados, pero con determinación, logramos dañar el lugar, aunque no destruirlo. Nuestro lider, el cual lo era por aquel entonces, nos abandonó en mitad del asalto. ¿Crees que quiero el puesto de liderar Hueco Mundo por puro capricho? No es así para nada, es mas, es mucho mas personal de lo que puedas alcanzar a comprender.

Me levanté un momento, pero permanecí en mi sitio. Fui desabrochando poco a poco mi chaqueta y me la quité, mostrando mi pecho desnudo. Le mostré a aquel Arrancar una cicatriz que tenía en mi lado izquierdo, en la parte de abajo de mi pecho. La cicatriz tenía forma del número 1. Antes podía lucirlo como quería, pero ahora, era tan solo una cicatriz que pertenecía al pasado. Me volví a poner mi chaqueta blanca y me senté.

Puedo ayudarte a destruir la Sociedad de las Almas, Arrancar. Tengo algo que nos será util, pero quiero mostrarlo cuando lleguen todos a esta sala. Para ello, tu ayuda me vendria, hablando mal y pronto, de puta madre. No pretendo crear una sociedad para unir a los Arrancar al estilo Sociedad de las Almas, como si esto fuera el típico mundo feliz, porque es lo contrario, pero por ello no debemos enfrentarnos constantemente entre nosotros. Por supuesto, eso significa que me comprometo a no alzar mi Zampakutoh contra ti, siempre y cuando tu hagas también lo mismo. No tengo razones para ello, ni creo que las tenga. En el pasado recibí mil y un ofertas para abandonar Hueco Mundo y unirme a los Shinigamis, pero jamás traicionaría ni tocaría a nadie de mi propia raza sin razones. Esto te lo digo porque todos hemos llegado con dificultades siempre hasta lo que somos ahora.
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MensajeTema: Re: Salón en el ala este    Lun Sep 12, 2011 12:09 pm

Estaba caminando por el palacio de las noches cuando oi las voces de mis fieles aliados y amigos Lam y Fufirot pero notaba un reiatsu poderoso que no sabia de quien probenia asi que me dirigi hacia el lugar donde estaban Lam y Fufirot para aber si estaban en problemas,cuando llege fufirot estaba sentado y me miro con una sonrrisa en su rostro Lam no me miro se quedo mirando a aquel arrancar que estaba tomando el te.

-Buenas dije haciendo una reverencia a Fufirot me quede mirando a Lam pero no mostraba ningun rasgo en su rostro solo miraba a aquel arrancar que jamas habia visto en el palacio.Benia a decirle que ya le e dicho a unos cuantos arrancars y sean intereasados por la reunión creo que tu plan va a funcionar para tomar el asalto ala Sociedad De Almas. Cuando termine de hablar con Fufirot mie a aque arrancar no tenia ninguna expresion en su rostro parecia un adolescente confundido asi que me diriji hacia la mesa en que estaba tomando el te y dijeMe presento soy Rey Brujo sirvo y le soi fiel a FufirotDije mientras me quedaba ayi esperando una respuesta de aquel arrancar que no tenia expresion en su rostro
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MensajeTema: Re: Salón en el ala este    Mar Sep 13, 2011 5:30 am

Ulquiorra ni si quiera se molestó en mirar al recién llegado. Lo había sentido llegar mucho antes de que hablara si quiera. Bajó la taza de té, pero no la soltó, para mover sus solamente sus ojos hacia Lam.

- Se quién eres, Alquevo, Lam. – Dijo calmadamente. Ulquiorra sabía quiénes eran todos los que estaban en hueco mundo. No eran muchos los que habían roto sus máscaras hollow y haber ignorado dicha fluctuación de reiatsu habría sido imposible.

Escuchó todas las palabras de Lam mirándolo, pero no mostró tener opinión sobre lo que dijo hasta que éste hubo terminado. Tomó nuevamente la taza de té y le dio un sorbo corto.

- Tus puntos de vista sobre el instinto y la razón son tan acertadas como tu visita al mundo humano.

Era muy extraño escuchar a Arrancars hablando sobre cómo mejorar el mundo, al menos para alguien como Ulquiorra que sabía que no era precisamente la tierra el lugar en donde vivían, sino que estaban en Hueco Mundo, el lugar en donde las almas corrompidas terminaban. Lam era un ser extraño, de hecho, ver a un arrancar que triplicaba en fuerza a Fufirot arrodillarse ante él, era patético. Lam no tenía necesidad de ello, pero si quería ser el perro faldero de otro, Ulquiorra no iba a decir nada al respecto. Sólo miró el acto con frialdad como siempre, y volvió a poner atención en su propio té.

- Puedes quedarte.

Sus ojos estaban cerrados, bebía té, sin preocuparse de que su estadía solitaria se había vuelto en una reunión entre los arrancars. Se extraño al escuchar que Fufirot no sabía quien era él. Eso convertía todo ese asunto en algo incluso más sospechoso. Había con suerte un puñado de arrancars en hueco mundo, que el futuro “líder” no supiera quienes eran todos ellos, era una razón más para cuestionar su capacidad para ello.

- Mi nombre es Ulquiorra. Me sorprende que no supieras eso. – Aun no abría los ojos. – Recuerdo bien su entrada a la sociedad de almas. Hicieron algo de alboroto allá, sí… pero aún así fracasaron en su cometido. Cuando vaya a ese lugar, no fallaré en el mío.

Abrió los ojos mirando con dureza a Fufirot. Que sacara a la conversación el fracasado enfrentamiento que él y un grupo habían tenido en la sociedad de almas no tenía propósito. Si pensaba que con eso iba a cambiar la mentalidad de Ulquiorra, se había equivocado. ¿Por qué se uniría a una misión con alguien que ya había fracasado en ello? Un líder en hueco mundo que había fallado miserablemente en su ida a la sociedad de almas. No, Ulquiorra no seguiría nunca a alguien así.

- Entonces, Fufirot. ¿Es esa tu mejor carta? Decirnos que lideraste una misión fracasada a la sociedad de almas y que perdiste el lugar de primer espada. – Ulquiorra hizo un sonido de desprecio, un “Uhm…” que pareció un intento de risa. – No me hagas perder el tiempo. Ya te lo dije, Fufirot, no me uniré a ustedes en esto. Mis planes son destruir la sociedad de almas, pero hacerlo yo, sin depender de nadie más para ello.

Observó como Fufirot se ponía en pie y le mostraba la cicatriz. Todos tenían cicatrices, alguna vez todos habían sido espadas pero se habían vuelto débiles y patéticos después de la fallida misión a la sociedad de alma. La guerra había dejado hueco mundo convertido en un lugar patético. Abrazar la causa de Fufirot estaba lejos de sus deseos, no deseaba ver a aquel arrancar liderando y nunca lo reconocería como líder. Lam, por otro lado, hubiese sido alguien a quien hubiera respetado un poco más por su fuerza, pero su inteligencia dejaba mucho que desear, no tenía pasta de líder tampoco.

- Yo no levantaré mi zampakutoh contra ti, Fufirot. – Dijo indiferente, no tenía intención de pelear con él. – Pero repito, si tus planes se enfrentan a los míos, no tendré más remedio que destruirlos.

Bebió otro sorbo de té. Bajo su mirada y cerró los ojos esperando que llegará quien tuviese que llegar para terminar esa conversación. Y no tardó en ello. El autoproclamado Rey Brujo se unió a ellos, haciendo nuevamente una reverencia hacia Fufirot. Ulquiorra mostró esta vez su descontento girando los ojos hacia arriba y dejando salir un bufido. Ese tipo de actitud complaciente y servicial, como si fueran esclavos, lo irritaba. Eran arrancars, ¿Por qué actuaban como vasallos?


<< No los entiendo. Parecen perros falderos desesperados por agradar a su dueño. Pero este sujeto es tan fuerte como yo, Lam podría acabarlo con facilidad y aún así lo sigue. Realmente no entiendo en donde tiene su cabeza…>>


- Brujo. – Le respondió cuando éste se presentó. No iba a llamarlo rey, pues a su ver, ese sujeto no era Rey de nada. - ¿De verdad con tu fuerza quieres atacar La Sociedad de Almas? – Lo miró fijamente, sin expresión en el rostro. - Dudo que si quiera puedes abrir una garganta, menos enfrentarte contra un Shinigami de mediana fuerza.

Bajó la taza de té y se puso de pie. Mirando en dirección de los tres, con calma, comenzó a hablar para que lo escucharan.

- Pronto, seré el arrancar que debería ser si no hubiese perdido mis poderes cuando fracasaron contra La Sociedad de Almas. Me volveré fuerte, no dudo que el más fuerte de Hueco Mundo. Cuando llegue ese momento, atacaré y destruiré La Sociedad de Alma. A mi modo. – Hubo un momento de pausa, las manos de Ulquiorra se fueron lentamente hacia sus bolsillos. – Pero te daré el beneficio de la duda, Fufirot. ¿Qué tienes en tu poder que podría hacerme cambiar de parecer?
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MensajeTema: Re: Salón en el ala este    Mar Sep 13, 2011 9:12 pm

''Otro idiota''' Eso fué todo lo que pudo ver Lam en Ulquiorra. ¿De donde venían aquellos aires de superioridad? Lam no podía evitar reir dentro de sí pues se estaba llevando la contraría a sí mismo, primero, y cada vez que veia a alguien, decía saber quien era, y se enorgullecia porque no se supiera quién es por sus habilidades para moverse entre las sombras, pero luego le dijo a Fufirot que le sorprendía que no supiese quién era, esto era incongruente, Fufirot no era el cobarde que dedicó una enorme parte de su tiempo a espiar a los demas como una liebre asustadiza...Entre sus argumentos, y su cara Lam no pudo evitar ver en Ulquiorra a un payaso.

Y esque, como suele decirse, el lenguaje ingenioso y las formas moderadas rara vez son signos de virtud. Y , lo peor de todo esque parecía sentirse algo especial porque Fufirot le pidiese que cooperase con él, cuando esto se le estaba pidiendo a todos los arrancars de Hueco Mundo...

Tras dedicarle una de sus parrafadas , dijo a Lam que podía quedarse.

Lam, educadamente se dirigió al fondo de la habitación, y desde allí oyó la conversación. Aguantó la siguiente ronda de idioteces con gran paciencia, haciendo un gran esfuerzo por conservar su zanpakutoh dentro de su respectiva funda, pero una de estas tonterias le provocó a Lam mas furia que ninguna de las otras, y es que amenazó a Fufirot con destruir sus planes. Lam tubo que esforzarse por que su rostro conservase su aspecto relajado y tranquilo, y lo consiguió, y también tubo que controlar mucho su reiatsu para que su hostilidad no se notase.

''Este chico con cara de sapo tiene la lengua muy larga para lo cortos que tiene los brazos, lo unico que hace es merodear en la sombras, ¿como puede tener la desfachatez de amenazar a nadie, cuando todo lo que ha hecho ha sido esconderse en los oscuros salones de las Noches?

Pero los pensamientos de Lam se vieron interrumpidos por la llegada de Rey, y en efecto volvió a soltar lo de ''se quien eres''.

Rey Brujo se presentó educadamente, y Ulquiorra pareció reirse de él, con un bufido propió de un niño que ha quedado eternamente atrapado en la edad del pavo. Lam empezóa preocuparse, pero cuando le subestimó tubo que actuar. Lam conocía lo rapido que era Rey para hacer enemigos, y mas aún para atacarlos, y por menos había matado. Cuando Lam oyó esto tubo que dirigirse a Rey y colocandole el brazo delante del pecho se lo llevó al fondo de la sala, pues en cuanto Ulquiorra le habló con aquella superioridad tan suya ( cuando el estaba en la misma situación ) Lam no pudo evitar que su mente vislumbrara a Ulquiorra con la cara magullada, tirado en el suelo con las piernas por lo alto a causa de un golpe del puño cubierto de hierro de Rey... su temperamento era horrible, incluso para un arrancar, era una auntentica bestia.

Fue así que se llevó con precaución a Rey al fondo para que se tranquilizara y no hubiese ningún altercado.



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MensajeTema: Re: Salón en el ala este    Miér Sep 14, 2011 10:19 am

Ingresando por los pasillos desolados del palacio Khrystta solo se deslizaba para coger de forma un tanto protectora a Hatsune, no se tomaría a la ligera lo que a continuación realizaría. Con pasos suaves penetraban, poco le interesaba si sus presencias ya habían sido detectadas por pesquisas así que solamente le quedaba avanzar junto a su acompañante.

Cada palabra era seleccionada con suma precisión en los pensamientos de la mujer, permaneció callada durante el trayecto después de mostrarse tan despreocupada cuando se conocieron. Si bien nunca llegaría a ser mejor que Johann al menos trataría de ser alguien digna para permanecer cerca de su compañía, no por el hecho de ser su hermana sino porque verdaderamente lo valía, lo demostraría mucho más cuando le otorgaba la oportunidad indirectamente de mostrar sus verdaderas capacidades. Según el mensaje del arrancar que se hacía nombrar Lam Alquevo indicó que el encuentro se efectuaría en la Sala de Reuniones, sitio que le parecía lejano entre sus pensamientos… pues nunca ambicionaba algo que no estuviera entre sus verdaderos planes, no ahora que se le abrían las puertas de par en par con tanta facilidad.

Estaba perdiéndose como de costumbre entre los múltiples pasillos, más no le indicaría su falta de orientación al arrancar que quería impresionar a su lado, por lo que dejándose llevar a paso lento entrelazaba sus dedos contra los de Hatsune. Estaba nerviosa después de todo, era su primera vez que actuaría sola sin la supervisión de su hermano.

La suerte estaba por parte de la joven, pues en su camino se lograba captar en el eco de ese espacio unas voces, voces que indicaban que la reunión comenzaba pero más que eso se trataba de una directa confrontación debido al tono en que se suscitaban las ondas que se desprendían por el palacio. Como bocinas fueron mostrados fragmentos de detalles de lo que iba todo aquello, Khrystta giró su rostro en dirección al peliverde que no dejaba de admirar las reacciones tan cambiantes de ella.


Colocaba su dedo índice entre los labios de su acompañante de manera suave ejerciendo una nula presión sobre ellos- Ssshhh... –ese sería el último acto de dulzura y acercamiento que le daría a Hatsune, lo que pasaría dentro corría por cuenta de ambos. Traslado su mano hasta su mejilla retirándose y quedar en el marco de la puerta, lo que veía le parecía en parte ridículo pero otra le indicaba que tenían razón de cierta manera. Tan característico de la chica entró instantáneamente interrumpiendo para lograr capturar la atención de todos.

Vamos niños.. no discutan… si nos comportamos todos podemos jugar tranquilos.

Moviéndose grácilmente llevo sus dedos hasta sus cabellos peinándolos un poco. Al primero en ver fue a Lam.. el arrancar que le extendió la invitación para que asistieran a la reunión, perspicazmente observó que estaba acompañado pero estaba más que segura que no se trataba del famoso Fufirot, perfilando su vista entonces dirigió el color de sus ojos en dirección de los otros restantes.

Me presento yo soy Khrystta Von Austerlitz. Bien… cierto pajarito me informó que uno de ustedes es el arrancar que se ha proclamado nuevamente el rey de Las Noches, perdonen mi ignorancia pero no tiene mucho que me he deshecho de esa molesta máscara.

Además he alcanzado a escuchar parte de su discusión en mi camino entre los pasillos del palacio aunque pensaba que se colocarían en la Sala de Reuniones.. de haber sabido que permanecerían en este sector no me vería en la forzosa situación de interrumpirlos tal como ahora.


Tal como se esperaba de una dama, Khrystta podía desenvolverse en cualquier entorno si se proponía en ello.

Si me permiten la ocasión quisiera expresar mi opinión en cuestión a lo dicho por ustedes.. ya después lograran interrumpirme y devolverme mis palabras… si es que logran hacerlo claro está.

Empezaré por colocar el punto que Lam Alquevo nos confirió a mí y a mi hermano en el desierto, Fufirot desea que nos unamos a su causa para brindarnos poder… aclarando que al final solo seremos meras piezas para su propósito. Puedo entender un poco la razón de ello pero si eso es verdad usted no está en posición para reclamar ni imponer reglas en Hueco Mundo… si hasta ahora ha obtenido una algo de respeto es porque perteneció a la anterior generación de espadas.
–girando su rostro echo un vistazo a todo el salón dirigiéndose a todos por igual- Nosotros los arrancars que logramos apartar nuestras máscaras nos coloca en el primer paso a la evolución… la ignorancia ya no debe nublar nuestros pensamientos por lo que nos guste o no… debemos un ligero respeto al espada.

Remarcaré que Fufirot no posee ese puesto así que las circunstancias que marcaron su pasado desaparecen aquí y ahora.. todos somos iguales… ninguno es superior ni inferior. Por lo que si tienen alguna pizca de sentido común dejaran de alardear de fuerzas que no poseen, eso déjenlo para sujetos que lo demuestran con hechos y no con promesas.


Dando un suave movimiento se acercó a la mesa para sentarse sobre una de las sillas dispuestas para la comodidad del que deseaba disfrutar de un momento de relajación. Con desdén no pudo evitar mirar las tazas que estaban colocadas por sobre la mesa, vaya forma de pasar el rato discutiendo por cosas sin sentido.

Ya colocados los puntos entonces procederé como se debe.. no hablaré en nombre de mi hermano pues él comparte la opinión de uno de ustedes. Conseguir conquistar Hueco Mundo y La Sociedad de Almas bajo sus propios métodos…

También estoy de acuerdo con él pero difiero en la manera de conseguir las cosas, solo existe una realidad caballeros y ninguno de ustedes puede negarlo. Si pensamos egoístamente de querer ejercer nuestra propia voluntad no lograremos llegar a ningún lado y créanme que por eso.. los shinigamis ni nadie será el responsable de nuestra extinción… eso lo estamos provocando nosotros mismos. Propongo que nos unamos pero no como la manera que lo dice Fufirot, antes los arrancars… fracciones y espadas convivían en paz por el simple hecho de que sus propios poderes hablaban por sí solos. Debemos hacernos fuertes.. pero no para destruirnos… propongo unir nuestra fuerza pero no para imponer los deseos egoístas de otros, un verdadero líder antepone sus propias necesidades en último lugar por conseguir el bienestar de su raza.

No olviden esa regla.. si bien peleamos es para evolucionar… no por el hecho burdo de asesinar por satisfacción a los nuestros, existen sacrificios, honrémoslos como se lo merecen pues sin ellos ninguno estaríamos en esta sala discutiendo sobre la conquista.

Entonces en pocas palabras… levantemos la nueva generación de Espadas, cada uno luchará por su puesto pero hablaran sus habilidades no su lengua.

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MensajeTema: Re: Salón en el ala este    Vie Sep 16, 2011 1:12 am

Había escuchado todo lo que me dijo Ulquiorra. Al parecer perteneció a la antigua generación. Estuve de nuevo pensando cual sería la manera de convencerlo. La sala seguía teniendo algunas fracciones, que merodeaban por todos lados. Sentí un reiatsu que venía hacia aquí, me imagino que sería de aquel que invitó Lam Alquevo.

Mira Ulquiorra... se perfectamente que no pude completar aquella mision. Me imagino que sabrás cual será la razón. Todo en la misión marchaba sobre ruedas. Todo. Llegamos a aquel decimotercer escuadrón Shinigami y empezamos a destrozar aquel lugar. Llegué al portal que se supone que debíamos destruir. Lo tenía delante de mis narices, yo solo. Mis compañeros, se quedaron rezagados para que pudiese avanzar. Pero entonces, junto a otra Shinigami, apareció también un antiguo Espada, Toushiro Sado, que había traicionado a nuestro anterior lider. Me cogieron por la espalda y no pude hacer nada. Caí. No me mataron. Pero fue porque mis compañeros, los cuales deberían haber estado ayudándome, habían escapado.

Hice una pausa para suspirar. Miré a un lado y encontré que otra persona había entrado en la sala y comenzó también a hablar. Khrystta, decía llamarse. Cuando terminó de hablar, proseguí con lo mío, de nuevo tomando una taza de té para aclarar la garganta.

Después, pude conseguir escapar. Tuve suerte de que a la Shinigami que acompañaba a aquel traidor le pasara algo y el se centrase en ella. Huí de la Sociedad de las Almas y regresé a este mismo palacio, a Hueco Mundo, para después decirle a mis compañeros que les había perdido el respeto. Además, momentos después, fui proclamado Primer Espada. ¿Por que te cuento esto? Para que pienses un poco en lo que es de verdad el trabajo en equipo. Trabajar en equipo no es acobardarse y volver aquí, dejando atrás a tus compañeros. Tampoco significa traicionar a los tuyos para volverte contra ellos. Además, deja que te diga una cosa Ulquiorra. Ya que te gusta criticar a todo lo que te rodea, dejame preguntarte ¿acaso participaste en la misión? No. Te quedaste en las sombras, escondido como una vulgar rata como el que se esconde como un maldito cobarde. Normal que nadie de aquí te conozcamos, Ulquiorra. En cambio, es normal que nos conozcas a nosotros, por el hecho de que tratamos de mejorar este lugar, y claro, por supuesto que eso indica que eso llame la atención. Y... contestando a tu pregunta... tengo algo que puede interesarte...

Miré de nuevo a la sala, con todos nosotros atentos. Parecía que no iba a venir nadie más al lugar, y no iba a esperar mas. Ulquiorra parecía impaciente para que le mostrase lo que tenía que mostrarle.

No entramos a la Sociedad de las Almas sin ningún plan. Puede que nos consideres idiotas, pero no lo somos
- de mi túnica saqué un taco de papeles que le mostré a Ulquiorra, que estaba envuelto en un saco de seda. Lo abrí para mostrarle en el planos, información, varios bocetos con anotaciones y más información, aunque las hojas las tapaba con la mano y mostraba lo justo para que no pudiese memorizar nada- antes de atacar nada, habíamos logrado secuestrar a un Shinigami que estaba en el Mundo Humano y se coló en Hueco Mundo, el muy gilipollas. Resultó ser un niño que se lo conocía bastante bien. Ya que no pudimos sacarle nada de información con respecto a los planes que tendrían los Shinigamis o su situación, logramos en una habitación a la que únicamente mi lider y yo podíamos acceder, que nos hiciera todo esto que ves. Son los planos del Seiretei, el cual indica, caminos, atajos, alcantarillas, todo. Logramos orientarnos con esto bastante facilmente. Me imagino que solo por el hecho de entrar a la Sociedad de las Almas no lograrás guiarte por tu instinto. Ese sitio es enorme, tiene unas dimensiones tremendas. Y todos sus secretos los tengo en mi mano- volví a guardar los planos en su saco de seda y lo volví a guardar en mi túnica- Como imagino, te resultarán muy útiles para moverte por la sociedad de las almas sin problemas. ¿Qué me dices? Ahora, viendote, no te pido que me sirvas lealmente, como hacen Rey y Lam, aunque ambos lo hacen por voluntad propia. Solo te pido colaborar. Créeme. Juntos, podemos hacer todo lo que nos propongamos.

Me levanté de mi sitio para dirigirme a los demás de la sala.

Quiero que quede claro que no es solo con nosotros dos. Me refiero a todos. También es cierto lo que nos dijo Khrystta hace un momento, y no es que las palabras basten, pero decidme, ¿vais a poneros a pelear aqui, ahora mismo, para decidir quien manda? Hay que decidir unirnos ahora si no queremos fracasar. Tenemos que levantar Hueco Mundo. ¿Qué me decis? ¿Quereis uniros los que estamos presentes aquí para mejorar este sitio?

Me callé esperando la respuesta de todos.
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MensajeTema: Re: Salón en el ala este    Vie Sep 16, 2011 1:59 am

Ulquiorra permanecía de pie, esperando la respuesta a la pregunta que había hecho. Quería saber que tenía Fufirot para hacerlo cambiar de opinión, pues si el Arrancar estaba tan seguro de que tenía la solución para todos ellos, algo debía tener entre sus manos para darle dicha seguridad.

Pero antes de que Fufirot pudiese responder algo, apareció otro arrancar. Era hermosa, o al menos eso percibió Ulquiorra al mirarla. Por lo mismo, al ver lo atractivo que era su rostro y sus gesticulaciones, sintió recelo. Ningún arrancar podía tener ese aspecto sin un buen motivo. La mayoría de ellos eran monstruosos, criaturas sin ninguna belleza con rasgos animalescos y alejados de las facciones humanas. Pero también sabía, que entre más humano parecía un arrancar, más fuerte éste era.

- Con que tu eres Von Austerlitz, Khrystta. – Ulquiorra no la conocía de vista, pero había escuchado hablar de ella. La había sentido en algunas partes de las noches, su reiatsu era aceptable, levemente superior al de Ulquiorra.

Al menos, él, tenía la firme creencia de que sólo obedecería a alguien más fuerte que él, pues, contra alguien más fuerte era ilógico desobedecer. Por ello, por el respeto que Ulquiorra le tenía a la fuerza de los Arrancars, dejó que el arrancar llamado Khrystta tomara la palabra, a pesar de que acababa de llegar y su interrupción era irrespetuosa para él y Fufirot.

- Nadie se ha proclamado Rey de las Noches.
– Dijo Ulquiorra quisquilloso cuando escuchó dicha palabra. – Un rey tiene que ser proclamado por sus súbditos y aquí, no hay nadie a quien yo, al menos, le haya dado una corona. Sólo veo reyes mendigando un ejército.

Escuchó el resto de las palabras de Khrystta y la mayoría de ellas las encontró muy ciertas, más ciertas de lo que Fufirot hasta entonces había hablado. Si era él quien necesitaba de ellos, no podía imponerse a si mismo como un Líder, pues hasta el momento sólo lideraba a Lam y Brujo.

- Te equivocas, Von Austerlitz, Khrystta. – Dijo cuando el arrancar finalmente paró de hablar. – Aquí no somos todos iguales en fuerza. Hay quienes son levemente más fuertes que el resto, así como, hay quienes son levemente más débiles. Si quieren empezar a hablar de igualdades y demases, me retiraré pues no comparto dicho punto de vista. – Ulquiorra permanecía inmóvil mirando al arrancar. - El más fuerte… hasta ahora… es Alquevedo, Lam. Esos son los hechos, aunque él no ha dicho que lo sea, no se ha llenado la boca con palabras burdas sobre darnos poder que no posee. Y si tal como dices, el más fuerte debe imponerse al resto, el único líder que reconocería, si se diera obligatoriamente el caso, sería él. Pues, al igual que tú, me supera en fuerza.

Aunque, Ulquiorra no pensaba permanecer pasivo respecto a su propia fuerza. Pero ese era un asunto suyo y de nadie más, le bastaba que el resto de los arrancars siguiera pensando que Ulquiorra Cifer era débil. Era precisamente eso lo que deseaba que pensaran. Ningún animal de rapiña va hacia la presa que está en los huesos, sino, contra los animales más gordos. Que se pelearan todo lo que quisieran por poder… él se haría fuerte a su manera, alejado de las Noches. Que siguieran discutiendo por quien iba a liderarlos y como iban a resurgir… Ulquiorra no tenía motivos aún para creer en aquellas palabras.

Pero esperaba que fuera lo que fuera a decir Fufirot, tuviera un motivo para que él junto a Lam y Brujo, bajara su cabeza ante Fufirot y lo reconociera como el líder de todos ellos.

Su decepción fue evidente cuando vio la oferta de Fufirot. Bajó los ojos a los planos, para luego volver a subirlos en dirección a quien se los estaba enseñando.

- ¿Es eso todo?
– Preguntó Ulquiorra con frialdad. - ¿Es esa tu oferta para todos nosotros?

<< Papeles viejos, nada más. Papeles que no sirven en este momento para nada. Papeles que sólo le servirían a espadas que superaran en fuerza a un Capitán del Gotei 13. ¿Acaso, de verdad quiere, que vayamos a destruir la sociedad de almas con datos antiguos y no recientes? Ha pasado toda una generación desde esa guerra…Que ingenuo es Fufirot.

¿Para que necesito mapas de la sociedad de almas, si lo que deseo es destruirla, pieza por pieza, pared por pared, construcción tras construcción? Un ladrón necesitaría un mapa para robar un tesoro… yo no tengo intenciones de robar nada.>>



- Ya veo. – Dijo cerrando los ojos. – Gracias por mostrarnos tus planes. Pero mi respuesta a tu oferta sigue siendo la misma que antes. Puedes unirte a mí si deseas destruir la sociedad de almas, cuando llegue el momento adecuado. Pero no te reconoceré como mi líder. Ni a ti, ni a nadie presente en este momento.

Y con las manos en los bolsillos, Ulquiorra se retiró caminando lentamente hacia la puerta del salón. Su té se había acabado, y ya no había nada más que le interesara de momento en esa habitación.
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MensajeTema: Re: Salón en el ala este    Vie Sep 16, 2011 3:26 am

La chica que conoció Lam en el desierto también apareció, y parecia querer unir a los arrancars, Ulquiorra, como era de esperarse, no se impresiono por el objeto que presentó Fufirot, y decidió marcharse de allí.

Lam se sintió raro cuando mencionó que el mas fuerte era el, y que no seguiria a otro en caso de que fuese a a segir a alguien, al menos en esa situación. Siempre notaba como le miraban raro por seguir a Fufirot, pero no comprendían que tenian un pacto , Fufirot le dió poder a Lam para proteger lo que amaba, y a cambió , Lam debía usar y desarrollar este poder para ayudar a Fufirot, ese fue el trato. Además, eso le permitiría cruzarse con shinigamis tarde o temprano, y Lam aguardaba desde hace muco tiempo poder enfrentarse a esos seres despreciables, incluso mas despreciables que los humanos a sus ojos. Quizá le pareciese así porque eran mas poderosos...o por su instinto de arrancar,¿ quien sabe?

Lam se percató de que con la chica no vino su hermano, lo cual le parecio un feo detalle, pero tampoco le apetecia oir ''lo fuerte que era'', así que en parte se alegró. Lam se acercó a Fufirot una vez se marchó Ulquiorra. -¿Ahora que aremos? Le recuerdo que un quincy me vió en el mundo humano...y me conoce...y puede que nos traiga problemas, Fufiro-samat, no dejo de pensar en ello...quizá deba hablarle de esto en privado mas tarde...comprenderá mi insistencia en solucionar este problema entonces.Susurró a Fufirot, inclinandose un poco para que nadie mas que ellos se enterasen.
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MensajeTema: Re: Salón en el ala este    Vie Sep 16, 2011 8:44 am

La mujer había cometido un error gravísimo, aunque no lo hubiera hecho con intención. Tal vez Mikuo lo malinterpretó, pero al haberse tomado la tarea de expresarse así, para el chico fue como decir “haz lo que YO digo”. ¿Quién se creía exactamente? Pero se calmó. Era común en Mikuo quejarse por estupideces o inventar cosas que jamás pasaron. Compartía algunos puntos de vista con Khrystta, pero difería en lo del egoísmo. ¿Equipo? Eso era tonto. El punto era volverse más fuerte, matarlos a todos, y que sólo quedase uno en pie, y eso era lo que el chico iba a hacer. Si no permitía que otros florecieran, nadie podría superarle en poder.

Mientras el cerebro del chico tramaba planes “malvados” se alejó de la realidad, escuchando las palabras de los otros Arrancar como un “Bla bla bla” tras otro. – Sí sí, es muy interesante.- Comentó, sin tener idea de qué estaban hablando, sólo respondiendo con un sí y asintiendo mientras su mirada estaba perdida. Tal vez el modo de pensar del chico era egoísta, pero no se le podía culpar. Antes de ser lo que era había sido un gran ídolo, y estaba acostumbrado a ser el centro de atención de todos. No quería perder aquella sensación de respeto y admiración por parte de los demás.

Por su mente rondaba la misma idea. Si no los mataba, ellos lo iban a matar a él. Era un juego de supervivencia para Mikuo, y él nunca iba a perder, era un muy mal perdedor. Rió por un momento, aparentemente sin razón. Pensó que el resto lo miraría raro, pero se estaban retirando. ¿Esa había sido la importante reunión? Sólo fue una pérdida de tiempo. Era como ver a un grupo de niños pelearse por una corona de cartón.

Esos sujetos tan raros comenzaban a darle miedo, más que nada por su aspecto tan anormal, como al chico que le faltaba bronceado y al de los ojos raros. Miró a la mujer y la tomó del brazo, no sin antes plantar un dulce beso en su mejilla. Sí, ella podía apuñalarlo por la espalda y tratar de comérselo, pero las mujeres bonitas eran su debilidad. –Bien, fue muy divertido y todo. ¿De qué estábamos hablando? No importa, sígueme. De pronto tengo un incontrolable deseo de probar algo dulce. En serio, ¿quién es el tacaño que organiza estas reuniones? No dieron galletas ni caramelos, bola de avaros.- Dijo el chico enérgicamente, entrelazando sus dedos con los de la mujer y llevándola a un lugar privado.
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MensajeTema: Re: Salón en el ala este    Vie Sep 16, 2011 6:09 pm

La mujer sólo se cruzó de piernas sobre su asiento volviendo a escuchar cada uno de los presentes, siendo capaz ahora de identificar a cada uno de ellos y al que más no pudo evitar mantener su atención era ese arrancar de piel pálida y rostro meláncolico aunque por más que estudiaba su expresión en ella permanecía solo una frialdad absoluta en cada uno de sus actos.

Sus palabras eran erradas a los oídos agenos de esos hombres, no reparó en dar una media sonrisa ladeando su rostro pues era lógico esperar una reacción de aquellas cuando se tenía una única cosa en la cabeza y esas eran sus ambiciones y propositos. La paciencia de Khrystta siempre llegaba a un límite, no podía decepcionarse más que nunca para enterarse de la existencia de unos supuestos papeles y la inconformidad de algunos para aliarse a las metas que se fijaban, si bien podría decirse que estaban de acuerdo en algo sería la conquista de todos los mundos que se conectaban entre sí.

Ya no intervendría, sus palabras se las llevaba el viento… tamborileando los dedos sobre el brazo de la silla observaba su mano esperando que el tiempo pasara de una vez por todas. Siendo sorprendida algo parecio atraerla para que se colocara de pie, no sin antes percibir el suave calor de un beso sobre su mejilla.


¿Hatsune? - sin querer se había olvidado de la presencia del hombre que llegó junto a ella a la sala de reuniones. Por primera vez no sabía como reaccionar pues la velocidad en que entrelazo su mano logró paralizarla demasiado que terminó por seguir sus pasos. Para su carácter debía resistirse, más jamás la trataron con tanta familiaridad que sintiendo una extrema curiosidad decidió acompañarle, quería descubrir hasta donde era capaz de tomar esa confianza con ella.
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MensajeTema: Re: Salón en el ala este    Vie Sep 16, 2011 9:14 pm

Me quede estupefacto al ver a Lam de separarme de Ulquiorra no tenia pensamientos de atacarle ni nada de eso ya que su poder era mucho mayor que el mio.Al mismo tiempo que Lam me dirigió hacía atras entraba una mujer de rostro muy bello estuvo hablando un gran rato mientras yo solo prestaba atención alas expresiones del rostro de fufirot y lam me asustaba entrar en combate alli mismo estaba recien llegado y no quería problemas ahora mismo el solo pensaba en hacerse fuerte,aunque tambien me interesaba destuir la sociedad de almas.

Pensaba en la palabras que decía aquella chica tenia por una parte razón pero por otra creia que estaba equivocada,porque Fufirot en el pasado le mostro lealtad a su raza y no se había quedado en Hueco Mundo mientras los otros arrancars peleaban por destrozar el decimotercen escuadron,no como Ulquiorra que se había quedado en Hueco Mundo alejado de la guerra no me parecía correcto pero había sido su decisión.

Ulquiorra había abandonado la sala de forma bulgar la otra chica tambien se desvanecio en la oscuridad entonces escuche a lam de decirle algo a Fufirot de la quincy que le había atacado... espero que abandoran las salas todos para decirle esto a Lam y a fufirot

-Lam no e podido evitar de oir lo que le decias a Fufirot sobre aquella quincy... yo tambien estaria preocupado pero creo que si me dais la razon hay un metodo para acabar con este asunto...creo que si la cogemos entre los tres y la matamos no dara mas que hacer se que se dice facil y mis palabras parecen ingenuas pero creo que es la unica manera de que no se entrometan en tus planes Fufirot pero claro siempre y cuando si ustedes me dan la razón En sus rostros no había expresión alguna asi que me quede esperando...
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MensajeTema: Re: Salón en el ala este    Vie Sep 16, 2011 10:28 pm

Rey parecía mas calmado de lo que Lam podía pensar.

-Lamento haber puesto en entredicho tu templanza, Rey Brujo. Inclinó un poco la cabeza a modo de disculpa.

Lam observó sorprendido como aquel chico peliverde se comprotaba de forma irrespetuosa, era el arrancar mas odioso que había conocido, puesto que a pesar de que guardaba gran recelo por Ulquiorra, le tenía cierta estima por su talante y su forma educada de tratar a los demas, pero este ultimo no era para nada así. Pero de todas sus acciones la que mas impresionó a Lam fué que se atreviera a besar a la arrancar...Lam pensó en como reaccionaria su hermano de saberlo.

Por otro lado escuchó a Brujo , le había oido, lo cual le molestó un poco, y lo miró un tanto avergonzado y molesto, pues aquel tema era para él algo que había evitado contar hasta el momento. -Solo yo puedo matarla , esa presa es mia , Brujo . Si quereis saber mas de este tema...acompañadme a salones mas oscuros , con muros mas gruesos y mas bajos techos. Porfavor, Fufirot-sama, Rey Brujo.

Lam se puso a la espera de que Fufirot aceptase la petición de Lam, o por su defecto , la rechazase y les diese otra orden.
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MensajeTema: Re: Salón en el ala este    Sáb Sep 17, 2011 3:38 pm

No hay nada mejor que hacer, ya que al parecer hemos fracasado en nuestro cometido. Pero daba igual. Nos volveríamos mas fuertes nosotros solos si hiciera falta. Ulquiorra se marchó, pero el se lo perdía. Al menos nosotros teníamos ventaja sobre la Sociedad de las Almas, y el seguía siendo una rata que se escondía en las sombras, presumiendo de poderío cuando no lo tenía. Idiota. Miré a los demás.

Supongo que querrás hablarnos de esa Seiren, ya que los demás no parece que quieran unirse a nuestro grupo. Es una pena, podemos decir que en esto hemos fracasado, aunque no me voy a detener ante eso. El verdadero fracaso consiste en rendirse a la primera sin hacer nada para solucionarlo, no levantar la cabeza después de una pérdida. Me la suda Ulquiorra.
Centrémonos ahora en lo que quieras decirnos sobre esa Seiren, Lam Alquevo. Total, los demás se han marchado. Vámonos a otro lugar como dice Lam y veamos que hacer.


Empecé a salir de la sala y me coloqué en la puerta para esperar a Lam y Brujo para empezar a irnos de ahí. Vamos a ver que es lo que nos tenía que decir nuestro amigo Lam.
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MensajeTema: Re: Salón en el ala este    Sáb Sep 17, 2011 6:12 pm

Fufirot , como siempre, hablaba claro. Se levantó y se dirigió al final de la sala, donde esperó a que Lam y Brujo lo siguieran. -Así sea. Lam , junto con Brujo se dirigió a donde estaba Fufirot. -Conozco un buen lugar para hablar sobre asuntos privados, seguidme por favor. Lam miró a Fufirot y luego indicó con un gesto de la cabeza a Rey que le acompañase, ya que también tenia derecho ahora a saber que fué lo que ocurrío a Lam con Seiren. Lam estaba mas raro que de costumbre, no era normal que estubiese así , su rostro solia estar frio, pero desde que volvio del mundo humano parecía preocupado, como si Seiren lo hubiese alterado.

Después de caminar por aquellos pasillos largos y monótonos llegaron al fin a un lugar en el que Lam se detubo. -Es por aquí . Lam giró en el pasillo y se perdió en la oscuridad. -Estamos cerca, seguidme por favor.
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MensajeTema: Re: Salón en el ala este    

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Salón en el ala este
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